DE ESTO NO SE HABLA: Lesiones


Lic. Alejandra Florean
aflorean@psicologosdeldeporte.com

En el deporte en general, sin hacer distinciones, hay temas que son prácticamente tabú.

Se puede entender en algunos deportes tanta superstición? Quizás sí.  Pero no se puede justificar la poca atención o el desconocimiento del cuerpo cuando nos habla.

Específicamente me referiré a las lesiones de deportistas profesionales, las variables en juego  y las consecuencias de las mismas.

Las lesiones son muy importantes dentro del contexto deportivo, no sólo por la inactividad que provocan sino también por todas las consecuencias que traen aparejadas en la vida cotidiana.

El cuerpo para el deportista es la herramienta de trabajo, por lo que bien puede considerarse a la lesión como un accidente de trabajo, ya que el deporte además de ser la profesión es la fuente de ingreso en la mayoría de los casos.

La lesión:

1)  Produce dolor
2)  Restringe las posibilidades de igual funcionamiento
3)  Interrumpe la actividad, a veces por mucho tiempo, lo que por sí lleva a otras pérdidas como ingresos económicos, puesto de juego, rol en el equipo, estatus.
4) También interrumpen las actividades extradeportivas, cambios en la vida personal, y familiar (Ej. no poder vestirse solo, o manejar)
5)  Necesita tiempo de recuperación
6)  Traen consigo experiencias psicológicas que afectan el bienestar del deportista y su entorno. (Irritabilidad, hostilidad, depresiones, dudas sobre su futuro, pensamientos negativos etc.)

Hay varios tipos de lesiones que según su gravedad y el tiempo de recuperación que necesitan pueden diferenciarse en: leves, moderadas, graves o que provocan incapacidad permanente. Todas ellas necesitan un abordaje diferente e individual.

Muchas veces se suele adjudicar a la casualidad o a la mala suerte una lesión, hemos escuchado o leído muchas veces declaraciones como  “ .. Justo ahora que lo vendían…”  o  “ … Justo ahora que estaba pasando su mejor momento.. “. Quien no recuerda casos como el del delantero de Boca Jrs. Martín Palermo, que cumpliendo su gol Nº 100 a punto de ser transferido a un club del exterior se lesiona con una de las lesiones más duras de sobrellevar, ligamentos cruzados. O el dolor de rodilla de Redondo después de su transferencia a un nuevo club, a la que no le encontraban justificación médica, pero a él le dolía.  O Ronaldo …etc.

Cuantos casos  vienen ahora a la memoria, casos que en su momento se lo adjudicaron a una suerte de azar y que hoy podemos desde otra perspectiva intentar encontrar algunas variables que pueden hacer más vulnerables a los deportistas.

Hoy la Psicología del Deporte nos pone enfrente variables psicológicas, como la motivación, la impulsividad, la autoestima, el estado de ánimo, el estrés, la agresividad, y nos dice que pueden contribuir  a aumentar o disminuir la vulnerabilidad del deportista a lesionarse, o una vez lesionados nos permite ayudar en los procesos de recuperación y prevención de futuras lesiones.

El estrés es una de las variables más relevantes, puede estar presente en distintos momentos:

a) Antes de la lesión
b) Cuando se produce la lesión
c) Cuando esta internado, y necesita cirugía
d) Cuando están inmovilizados
e) Durante la rehabilitación
f) Cuando se producen recaídas, por falta de mayor tiempo de recuperación
g) Cuando la lesión es permanente

Tomando la presencia del estrés,  previo, durante y después de la lesión y las otras variables nos vemos obligados a hablar de prevención.

¿Cómo prevenir una lesión sino sabemos cuando puede pasar?

En realidad no sabemos cuando un deportista se va a lesionar pero si podemos detectar indicios que nos indiquen el grado de vulnerabilidad a ésta. Si sabemos escuchar al deportista, observarlos en entrenamientos, competencias y abrir canales de comunicación con él seguramente podremos trabajar sobre aquellos puntos que veamos que lo llevan a una predisposición a lesionarse.

Muchas veces los deportistas tienen síntomas o dolores leves, el cuerpo les da una señal de alerta, pero el estar en medio de un campeonato, perder la titularidad, tener presiones externas e internas hacen que no consulte con el profesional, hace que no se dé importancia al aviso, hasta que llega la lesión y lo que quizás representaría 1 semana de recuperación se transforman en meses.

Tampoco se habla sobre la carga de entrenamiento, estrés, problemas personales, altibajos en la motivación, desinterés por la competencia,   ya que hablar de estas situaciones representaría de alguna manera una pérdida, de puesto como titular, de rol en el equipo, o quedar desafectado, con consecuencias  económicas, sociales etc.

Siempre que tengamos que prevenir lesiones debemos considerar la individualidad del deportista, ya que no todos  enfrentan de igual forma la misma situación, ya que no todos cuentan con la misma fortaleza psicológica ante un mismo suceso, pero básicamente deberemos apuntar a:

  • Detectar situaciones estresantes ya sean sociales o familiares
  • Controlar la sobrecarga física, el descanso es muy importante
  • Detectar la influencia de presiones externas e internas
  • Buena alimentación
  • Buen calzado y buen vendaje
  • Condiciones del campo de trabajo y de competencia.
  • Trabajar con aquellos deportistas que sean suplentes, ya que la ansiedad o la sobremotivación por competir puede llevarlo a no medir riesgos.
  • Trabajar con los deportistas lesionados en su recuperación en colaboración con el equipo médico, el entrenador y el resto del plantel.
  • Lograr que el deportista llegue a su recuperación total tanto física como psicológica.
  • Lograr un nivel de comunicación fluido entre entrenador-médico-deportista, de modo tal que ante la primer molestia  se pueda intervenir.

La recuperación de un deportista lesionado no es tarea del Psicólogo solamente sino de todos los que conforman el plantel y cuerpo técnico, es de suma importancia para el jugador no ser una rodilla lesionada o un tobillo lesionado, necesita sentir que sigue teniendo contacto  y un lugar en el equipo.

Ante una recuperación prolongada es importante que el deportista cuente con:

  • Apoyo social
  • Apoyo familiar
  • Ayudarlo a redistribuir su tiempo en estas nuevas condiciones
  • Hacer que participe de entrenamientos, asignarle una tarea, si puede movilizarse.
  • Ayudarlo a que tome conciencia, que él mismo se cuide con los vendajes necesarios y a escuchar su cuerpo.
  • Trabajar sobre su historial de lesiones.
  • Ayudarlo a preparar su regreso a entrenamientos y competencias.

 

Fundamentalmente considero necesario que un DARSE CUENTA a tiempo es la mejor manera de prevenir, que el hablar de lo que le pasa al deportista, de lo que siente, de sus dudas o miedos, abrir al máximo los canales de comunicación son la mejor forma de evitar lo que parecería inevitable….

Hablar y saber escuchar … Prevenir

 

EL ADVERSARIO MÁS DIFÍCIL


Lic. Alejandra Florean
aflorean@psicologosdeldeporte.com

El Rugby es un deporte de equipo que requiere de sus deportistas importantes habilidades individuales y colectivas.
Entre las distintas características individuales comprende destrezas físicas como resistencia, fuerza, velocidad, y también habilidades psicológicas como concentración, fortaleza mental, flexibilidad y rapidez en toma de decisión.
Desde lo grupal exige además de la técnica y la táctica, de compañerismo, la colaboración y la  comunicación.

El Rugby de hoy reclama al deportista que sea cada vez más fuerte, más rápido desde los dos aspectos tanto físico como mental por lo que se requiere una gran preparación física y también una preparación psicológica.
Sabemos que sin entrenamiento físico no puede haber buen rendimiento, pero también debemos saber que el cuerpo y la mente son una unidad indivisible, por lo que junto a este entrenamiento deberíamos considerar el entrenamiento mental.
El deportista debería entrenar paralelamente a lo físico ciertas variables psicológicas que afectan su desempeño en la competencia y su rendimiento, tales como concentración, atención, fuentes de presión, fuentes de estrés, motivación. Variables que su no consideración al momento de la competencia podrían reflejarse en pérdida del foco atencional, aburrimiento, cansancio, falta de rapidez en toma de decisiones, capacidad de análisis, dispersión, y quizás hasta posibles causa de lesiones.
Muchas veces la diferencia en el rendimiento, a igual entrenamiento físico y técnico, está en el plus que es la fortaleza mental.
Las exigencias que plantea el deporte en la actualidad son demasiado elevadas y quizás no se vean recompensadas en los triunfos, por lo que muchas veces se termina abandonando el deporte sobre todo en los deportistas más jóvenes  donde la frustración, el enojo, las dudas, la autocrítica se tornan angustiantes al no cumplimentar el potencial requerido.

Lo cierto es que no hay una formula última y acabada para lograr el rendimiento óptimo pero si se puede crear ese ambiente interno ideal para lograr un buen rendimiento de acuerdo a los potenciales individuales.

La competencia es el espacio que se crea para poner en práctica todo lo entrenado, lo trabajado física y tácticamente, es una experiencia única e irrepetible, por lo que todo aquello que logremos entrenar mentalmente colaborará a hacer de ésta una experiencia mucho menos exigente, con muchas menos presiones y mucho más placentera.

La competencia mas difícil que se puede plantear es la competencia con uno mismo, es la batalla fundamental:

“cada uno puede ser su más difícil oponente"

Para ganar la batalla o por lo menos tener herramientas para hacerle frente se debería trabajar sobre:

·         La forma de pensar del deportista, aquellas formas inadecuadas de pensamiento como "no puedo cometer errores", "tengo que salir a ganar si o si".
·         Los pensamientos anticipadores de ansiedad sobre la competencia, la posible derrota que desencadenan pensamientos e imágenes negativas.
·         El auto-dialogo incorrecto, como generalizar situaciones "sino gano no sirvo para nada", "ya una vez me fue mal, así que seguro sigo mal".
·         La concentración, poder mantener la concentración durante toda la competencia, tratando de evitar aquellos distractores que influyen generalmente.
·         Evitar que las fuentes de presión me carguen de pensamientos negativos o de ansiedad, sobre todo la presión que se impone uno mismo.

Por todo esto el más difícil rival es el propio deportista, ya que los propios pensamientos, las presiones internas, influyen en el camino al mejor rendimiento.

Dedicarle poco tiempo al desarrollo de las habilidades psicológicas puede ser hasta natural.
Porque se piensa que hay habilidades que no se pueden desarrollar.
Porque no se sabe como desarrollarlas
O si se tiene que trabajar con la mente es porque algo anda malEl Rugby es un deporte con alta predisposición y exigencia física pero también conlleva un alto porcentaje de fortaleza mental, por lo que sí trabajamos ésta área no es porque algo anda mal en la cabeza sino todo lo contrario.

Si se logra experimentar las siguientes sensaciones en competencia:

  • Relajado y suelto
  • Sensación de calma y quietud interna
  • Tranquilo, sin ansiedad
  • Optimista y positivo
  • Sensación de diversión y placer
  • Sentirse en el aquí y ahora
  • Sentir el control de sí mismo

Seguramente se logrará un estado óptimo de rendimiento.

Lo ideal sería que el equipo como tal experimente estas mismas sensaciones, cada uno cumpliendo con su rol y haciendo de la competencia, un lugar de juego y de placer por el deporte que es lo que caracteriza el Rugby.

Entonces, la fortaleza mental es una habilidad adquirida, se requiere tanto entrenamiento y dedicación como para las habilidades físicas: trabajo duro, comprensión y práctica.

“Ser mentalmente fuerte se puede lograr"

LA IMPORTANCIA DE LO INDIVIDUAL EN UN EQUIPO DEPORTIVO


Lic. Alejandra Florean
aflorean@psicologosdeldeporte.com

“El verdadero jugador de rugby es aquel que entendió que el que está al lado de él, con la misma camiseta, es un amigo y debe protegerlo y que el que está enfrente es un adversario y no debe lastimarlo” (Horacio Pichot Soy un Forward) Está frase que extraje del libro de Horacio Pichot, en realidad es un disparador de un tema que me parece interesante a la hora de hablar de rugby. Cuando pensamos en rugby, la primer imagen que se nos presenta es un equipo, es un scrum armado empujando para ganar metros en el campo de juego. Es inevitable pensar en un equipo, en un grupo consolidado y fuertemente armado para lograr objetivos. El rugby es un deporte por excelencia de equipo, pero este equipo no se forma de una vez, no se da por juntar individualidades, sino “ llega a serlo moldeado por la voluntad común “ (G.Riowx y R. Chappuis) Respetando las diferencias Individuales ¿Que es esto de lo individual cuando hablamos de equipo? Respetar las diferencias individuales para potenciar y fortalecer al equipo. Intentar sacar de cada deportista su nivel optimo de rendimiento. No se trata de sumar individualidades sino de explotar individualidades en función del equipo. Respetar y reconocer las diferencias individuales es un punto de importancia para el entrenador. Tarea esta que para él es cotidiana desde lo físico y desde lo técnico, pero tenemos un pilar mas que es lo emocional.

Las diferencias individuales le permite saber las distintas capacidades de aprendizaje, los diferentes niveles de atención, la capacidad de resolver situaciones de conflicto, fortalezas ante adversidades, nivel de motivación, etc. Aunque estemos dentro de un mismo grupo con características similares de edad y sexo, no todos tienen los mismos recursos físicos, técnicos, cognitivos y emocionales, para dar respuestas a las distintas demandas que se presentan a la hora de entrenar y de competir.

Las diferencias individuales pueden orientar al entrenador a la hora de conformar un equipo deportivo competitivo, en tanto que se consideran las diferencias físicas en función de puesto de juego, también se deben considerar las diferencias a nivel aprendizaje, concentración, motivación, y aquellas necesidades cognitivas y emocionales que requiera el puesto de juego.

El rugby requiere considerar mucho las diferencias individuales en tanto cada puesto es especifico y requiere de los deportistas ciertas características individuales, que se verán potenciadas en el equipo. “Jugar al rugby es una cosa, ser jugador de rugby es otra, bastante más difícil”, cita una frase, esto me lleva a pensar en el deporte como forma de desarrollarse de las personas. A través del deporte uno puede ver el desarrollo de diferentes aspectos de la vida de las personas que hacen deporte. La practica deportiva nos permite ver como es la evolución del deportista dentro de la misma y en todos las demás facetas de su vida, estudio, trabajo, relaciones familiares, amigos, etc. Dicen De Diego y Sagredo (1997) “…además de ser un perfecto espejo de la evolución humana, se puede decir que hay un desarrollo mediante el deporte y para el deporte, en el caso de los deportistas”.

El deporte ofrece:

  • Mayor capacidad para focalizar la atención en objetivos
  • Ampliar el campo perceptivo, lo que mejora la eficiencia del pensamiento
  • Orienta el pensamiento hacia nuevos retos
  • Mejora capacidades de anticipación y creatividad
  • Desafiar y ser desafiado
  • Capacidades para soportar la presión de competir
  • Constancia y perseverancia
  • Conecta al deportista con su cuerpo, le enseña a comunicarse con él
  • El deporte socializa, mejora el comportamiento social
  • Conecta al deportista con valores como compartir, ceder, tomar decisiones, igualdad, trabajo en equipo, pertenencia.

Teniendo en cuenta que la practica deportiva hace grandes aportes al desarrollo de la persona y del deportista es que podemos concluir que los recursos individuales y colectivos se potencian, multiplican la fuerza del equipo. Aportes Individuales a la conformación de un equipo deportivo A continuación detallamos algunas aportaciones mutuas entre el deportista y el equipo, donde se supone se enriquecen mutuamente. Se enriquecen aportándose aquello que uno u otro es incapaz de lograr por si solo.

El deportista debería darse cuenta de que lo mas inteligente para el, es trabajar por el éxito del equipo.
Y el entrenador debería lograr que cada deportista ofrezca al equipo lo mejor de si, según sus cualidades, capacidades y fortalezas. Haciendo explotar aquellas fortalezas individuales positivas y convirtiendo las debilidades en desafíos.

Deportista Equipo Esfuerzo Físico Aprendizaje Calidad Técnica Rendimiento Creatividad Mayor disfrute, Satisfacción Motivación Relaciones Personales Experiencia Afecto Función en el juego Logros Saber competir Reconocimiento Social

Estas palabras suenan bonitas pero lograr un equipo deportivo conlleva tiempo, dedicación, perseverancia, observación, comunicación, concentración, control de emociones, motivación, casi las mismas aptitudes que se le pide a un deportista, son las que necesita un entrenador para consolidar un equipo deportivo eficaz.

Cuando nos referimos a equipo pensamos en deportistas, me gustaría ampliar estos conceptos al equipo interdisciplinario que trabaja para ellos, formado por entrenador/res, preparadores físicos, médicos, kinesiólogos, y demás colaboradores. ¿Porqué resalto la importancia de EQUIPO para ellos? Porque valen también las mismas reglas, en tanto que se cumplan las condiciones de “equipo de trabajo” será más eficaz, se respetarán las decisiones, los roles y se compartirán objetivos comunes que facilitarán los canales de comunicación necesarios para el mejor funcionamiento del equipo deportivo.
Festinger, Schacter y Back (1950) definen la cohesión interna como “el campo total de fuerzas que actúa sobre los miembros de un grupo para que permanezcan en él” Y Carron (1982) la define como “proceso dinámico que se refleja en la tendencia grupal de mantenerse juntos y permanecer unidos en la persecución de sus objetivos y metas”
Si tomamos en cuenta estas definiciones la cohesión se verá acompañada por algunas características como: Por todo esto insisto que en tanto estas mismas características se logren en el equipo de trabajo serán reflejadas en el equipo deportivo. Siempre partiendo de la concepción de que cohesión y rendimiento se alimentan mutuamente. La cohesión incrementa el rendimiento y este a su vez potencia la cohesión interna.

Trabajar en equipo, favorece y enriquece el análisis, incrementa la calidad y cantidad de toma de decisiones, favorece el clima emocional positivo, multiplica el rendimiento respecto del trabajo individual, favorece el logro de objetivos. Retomando entonces los aportes individuales al equipo, podemos resumir como dice J.Carrascosa Oltra “Recursos individuales y colectivos multiplican la fuerza del equipo.

Cuando ambos se suman la potencialidad del equipo se multiplica. El talento o la calidad individual es más rentable en una estructura de trabajo en equipo.” Aptitudes individuales que pueden mejorar el rendimiento en equipo Las Individualidades… es fácil que se sacrifiquen por el bien común? No creo que sea fácil, pero tampoco es imposible si se parte de “es importante que se entienda y se comparta desde un comienzo el proyecto del cual se formará parte”.
Un deporte como el rugby exige actualmente, gran capacidad de sacrificio en todos los aspectos, estar preparados y dispuestos a aprender constantemente con el fin de sacar provecho de las capacidades y experiencia de todos los miembros.

También el deportista tiene que poder compartir sueños, pensamientos, espacios de comunicación, que permitan una relación alineada, clara y constructiva.
Creo que es muy posible conjugar las ambiciones, motivaciones y deseos personales, individuales con los del equipo, esto es posible manteniendo el compromiso con el equipo.

Al asumir que se es parte de un equipo, se deja de lado algunos logros personales en beneficio del equipo. También se crece individualmente en equipo.

Entonces que trabajamos individualmente? Se puede trabajar motivación, concentración, control de presiones, autoconfianza, comunicación, control de estrés.
Porque? Por que todas tienen una valoración subjetiva, porque no todos nos concentramos de la misma manera, porque no todos los distractores influyen igual a todos los deportistas, porque existen distintas situaciones y factores que pueden elevar el nivel de estrés en forma individual, porque todos tenemos motivación y energía dirigida a determinados objetivos personales y podemos también potenciar así los objetivos grupales. Además que todas estas habilidades están relacionadas entre sí. Martens R. (1987) nos propone el entrenamiento de cinco habilidades psicológicas relacionadas entre sí.

Dirección Energía Psíquica Establecimiento de Objetivos Dirección del Estrés Atención Imaginación Extraído de J.G.Martinez (1991).

Tomado de Martens (1987) J.G. Martinez nos dice el nivel de activación o energía optima para el rendimiento es un concepto fundamental para la psicología del deporte, la ansiedad antes, durante y después de la competencia, las diferencias individuales en los deportistas, su personalidad, así como las características de la tarea son factores importantes a valorar. Existen jugadores más ansiosos que otros, no necesita el mismo nivel de activación un forward que un win, no necesita el mismo foco atencional un apertura que un pilar.
De la misma manera que los requerimientos físicos difieren con relación al puesto de juego, las habilidades psicológicas y el entrenamiento de las mismas requieren una diferenciación, una camiseta a medida de cada deportista.

Cada deportista va a responder a las exigencias con conductas que tienen antecedentes, y consecuentes externos e internos cognitivos y fisiológicos, con un organismo con determinadas características físicas, habilidades motoras, y se dan en un determinado contexto físico (cancha, vestuario) y social (familia, entrenador, árbitros, directivos, publico) Hernandez Miguel A. nos habla en Rugby para pensar de “momentos clave” en una competencia, expresión interesante y por demás certera.
Esos momentos clave que define como “partes de un encuentro que siempre es necesario tener en consideración especial, y en las que nuestro nivel de atención y concentración debe ser máximo”, son justamente los momentos de una competencia donde se puede detectar aquellas variables que influyen en forma individual y los recursos con los que cuentan tanto cada uno de los deportistas como el grupo, para poder afrontar diferentes situaciones adversas o no, que se puedan plantear en una competencia. Son distintas las emociones que se ponen en juego durante los 80 minutos de competencia, y distintas las intensidades de las mismas para cada deportista. Cada uno hará una interpretación diferente de la situación que desencadenara determinada conducta de enfrentamiento.

Los métodos para abordar todas éstas y más situaciones que se ponen en juego, en los entrenamientos, antes, durante y después de una competencia se podrían resumir desde la psicología del deporte en:

• Entrevistas con deportistas y entrenadores
• Evaluaciones individuales y grupales
• Autoinformes
• Observación de entrenamientos y competencias

Siempre se debe considerar la importancia del trabajo interdisciplinario, tanto para lo individual como para lo grupal. Los objetivos planteados por el entrenador, el preparador físico, para el equipo y para cada deportista, son también para nosotros los objetivos, además de nuestro primer paso para el planeamiento de nuestro trabajo en general a corto, mediano y largo plazo, yendo desde lo individual a lo grupal, acorde a las demandas físicas, técnicas y de competencias. En resumen, considero de importancia el trabajo grupal en deportes de equipo, pero resalto la también la consideración del gran aporte de las aptitudes y características individuales para potenciar el trabajo de equipo. "Todas las personas exitosas tienen fe en alcanzar sus propias metas, porque creen, pueden. Y así logran lo que se proponen..Si tropiezan vuelven a ponerse de pie y cuanto más abajo caen mas alto se elevan después. Porque no importa que te sucede sino como reaccionas ante lo que te sucede” “El mundo esta en manos de aquellos que tienen el coraje de soñar y de correr el riesgo de vivir sus sueños” (Paulo Coelho)

Bibliografía

Balaguer Isabel. Entrenamiento Psicológico en el deporte.1994. Artes Gráficas Soler SA Carrascosa J. ¿Dirigir o Liderar?Claves para la cohesión del grupo. Editorial Gymnos. De Diego S. Sagredo C.: Jugar con ventaja. Las claves psicológicas del éxito deportivo. 1992,1997. Alianza Editorial SA. Madrid.
Eberspacher Hans. Entrenamiento mental. Un manual para entrenadores y deportistas. 1995. Inde Publicaciones.
Hernández Miguel A. Rugby para pensar. 2004. Editorial Dunken Loehr James.
El juego mental. 1990. Ed.Tutor SA Martínez José G.
Entrenamiento Mental para deportistas y entrenadores de elite. 1995. Invesco
Masfurroll Gabriel. Aprender de los mejores. El éxito de la empresa y en el deporte. 2005. Ed.Planeta
Roffe Marcelo. Con la Cabeza hecha pelota. 1999. Lugar Editorial.
Roffe Marcelo. Fútbol de Presión. 2001. Lugar Editorial
Roffe M./García Ucha F.(Compiladores) Alto Rendimiento. Psicología y Deporte.2005. Lugar Editorial
Weinberg R. y Gould D. Fundamentos de la Psicología del Deporte y el Ejercicio Físico. 1996.Ariel Psicología.
Williams J. Psicología aplicada al Deporte. 1991. Biblioteca Nueva

LESIONES DEPORTIVAS: Importancia y prevención


Lic. Alejandra Florean
aflorean@psicologosdeldeporte.com

Cuando hablamos de lesiones siempre nos remite al cuerpo, pensamos inmediatamente en una rodilla, un brazo o un pie lesionado, pero tras una lesión física hay una lesión en la mente, ya que la mente también se lesiona. Las lesiones deportivas en cualquier parte del cuerpo que ocurran, influirán siempre tanto en lo físico como en lo emocional del deportista. Siguiendo al Profesor García Ucha en su libro Psicología de las Emociones "Muchas de las investigaciones realizadas se basan sobre aspectos fisiológicos de las lesiones que incluyen entrenamiento, biomecánica de movimiento, limitaciones y deficiencias de los entrenamientos y sin embargo ahora se está incrementando la toma de conciencia de los factores sociales y psicológicos que tienen efecto cuando una lesión se produce."

La posibilidad de que una lesión se produzca tiene varios factores predisponentes:

Físicos: podemos resaltar aquí factores como exceso y/o deficiencia de entrenamiento, precalentamiento inadecuado, cansancio físico.

Psicológicos: aquí se encuentran muchas variables que pueden predisponer al deportista a una lesión, citaremos algunas:
Variables personales que incluyen historia de lesiones anteriores, problemas familiares, pérdidas de seres queridos etc.
El estrés que es producido por varias situaciones tales como, demandas de entrenamiento, cambios de estilo de vida, cambio de ciudades o de país, demandas de las competencias, fluctuaciones de la motivación, y todos aquellos sucesos de tipo general que exceden la vida deportiva.

Sociales: medios de comunicación, sponsors, padres (cuando se trata de chicos en iniciación deportiva) y familiares. Estos son todos factores que pueden hacer más o menos propenso al deportista a una lesión, o que pueden influir positiva o negativamente al momento de la recuperación. J.M.Buceta señala que según estudios realizados en EE.UU. cada año se produce entre 3 y 5 millones de lesiones deportivas con una tendencia ascendente. Aunque no tenemos cifras en nuestro país, parecería casi lógico deducir que tenemos un alto número de lesiones dado al incremento de la práctica deportiva y la iniciación temprana en los distintos deportes.

Ante tantas lesiones y tantas consecuencias que producen las mismas tanto para el deportista ( miedos, pérdidas económicas, pérdidas de puesto de juego etc. ) y para el equipo si hablamos de deportes en equipo nos vemos obligados a hablar de PREVENCIÓN. Es difícil evaluar todos los factores predisponentes y sus efectos desde cada deportista, pero se pueden ir teniendo en cuenta posibles señales que se anticipan a una lesión, estas pueden ser: Cambios de personalidad o cambios de actitud Factores que en la actualidad puedan actuar como potencialmente estresantes Historia de lesiones anteriores Fortaleza psíquica para afrontar las cargas de estrés y sociales Fluctuaciones de la motivación Déficit atencionales Variaciones de estados de ánimo.
Hay que poder prevenir desde ambos aspectos, tanto físicos como psicológicos, para lo cual habría que tener en cuenta: En relación a la demanda de entrenamiento sería importante ir incrementando progresivamente las demandas físicas que obligue a los deportistas a enfrentarse y controlar la adversidad gradualmente (dolor, cansancio) ayudándolos de ésta manera a que lleguen más "duros" a la competencia. Incluir períodos de descanso físico y mental que eviten sobreentrenamiento. Sobre todo en los momentos que exijan muchas horas de trabajo (competencias seguidas) Variar el planteamiento de las sesiones de entrenamiento de manera que suscite interés y evitar el aburrimiento y en consecuencia una baja en la motivación.

En relación aspecto psicológico, desde ya es difícil trabajar en prevención de lesiones, pero la Psicología del Deporte nos da herramientas para colaborar con el deportista a conocer su cuerpo y su mente, para que el deportista vaya descubriendo sus diferentes estados emocionales y físicos tanto antes como después de una lesión:

  • Aumentando la motivación, estableciendo objetivos posibles y metas de logro
  • Autoconfianza teniendo control de las variables que lo afectan y que puedan tomar decisiones correctas en el momento adecuado
  • Trabajar sobre la influencia del estrés, que puedan reconocer todas aquellas variables que los coloca en una situación estresante y mediante determinadas técnicas puedan alcanzar su estado óptimo
  • Trabajar con los deportistas suplentes que tienen poca actividad y están menos preparados para los efectos del estrés en competencia

Además su tiempo de inactividad los coloca en una situación de ansiedad y estrés que los lleva muchas veces a no medir consecuencias desde lo físico, provocando una lesión o bien reincidiendo en una lesión si su inactividad era por recuperación. El Tiempo es otra variable importantísima: Las competencias muy seguidas logran que muchas veces los tiempos de descanso de los que hablamos anteriormente no se puedan realizar y esto conlleve una sucesión de lesiones. La necesidad de recuperación rápida, muchas veces por exigencias propias, el exceso de responsabilidad, las ansias de competir, la situación de su equipo en determinada competencia, la situación económica personal, la posible transferencia, hacen que la recuperación se reduzca en tiempo.

Otras veces las exigencias externas como los sponsors, las autoridades de la institución, los padres etc. Esto lleva muchas veces a adelantar el regreso a los entrenamientos y/o competencias sin una total rehabilitación, con serias consecuencias para las probables recaídas.
También el querer aprovechar el tiempo al máximo lleva a los deportistas a jugar infiltrados, doloridos, o con vendajes, trayendo esto no sólo lesiones más graves sino también consecuencias para el futuro del Ser humano que ésta más allá del deportista.

Insisto, la prevención y la rehabilitación tienen que ser tanto físicas como psicológicas, el deportista debe llegar en un 100 % a la competencia.
Obviamente éste es un trabajo que se debe llevar a cabo en forma interdisciplinaria, tanto el Entrenador, el Preparador Físico, el Médico, el kinesiólogo y el Psicólogo deportivo, trabajando inserto en el plantel profesional (como lo plantea el Lic. Marcelo Roffé en su último artículo de la Revista) deben trabajar en forma conjunta tanto en la prevención como en la recuperación de los deportistas. El Psicólogo nada podría hacer sin la aceptación y la colaboración tanto de los deportistas como del Entrenador. Puede ser que suene utópico el pensar abordar al deportista desde todos los ángulos pero no es imposible, y es desde esta perspectiva donde la Psicología del Deporte actual intenta colaborar, sumando en beneficio del Deporte en general.

Bibliografía

Bucetta J.M. Psicología y Lesiones Deportivas.
Prevención y recuperación García Ucha, F. El papel de las emociones en el deporte. Roffé M. (2001)

El psicólogo deportivo incluido en el cuerpo técnico: un delicado equilibrio.
En http://www.efdeportes.com
Nro. 42. Williams J.M. Psicología aplicada al Deporte

 

LESIONES

Lic. Alejandra Florean
aflorean@psicologosdeldeporte.com

Si bien, cada vez en mayor medida se destaca la importancia de la prevención en las lesiones deportivas, también es cierto que seria utópico pensar que se pueden desterrar las mismas dado que es inevitable que se produzcan dentro del contexto deportivo que tiene implícito el riesgo. Al hablar de prevención quiero poner el énfasis en la disminución del riesgo, o disminuir el nivel de vulnerabilidad del deportista a lesionarse. Sin llegar a psicologizar las lesiones, quisiera destacar aquellas variables que tornan a un deportista más vulnerable a las mismas:

  • Historial de lesiones del deportista
  • Edad y deterioro del cuerpo
  • Insuficiente preparación física para las exigencias del entrenamiento y la competición
  • Falta de periodos de descanso
  • Falta de adherencia a medidas preventivas
  • Alimentación inapropiada
  • Falta o exceso de motivación
  • Conductas especificas que aumenten el riesgo
  • Sobreentrenamiento
  • Excesivas demandas de competencias
  • Entre otras mas, pero quisiera destacar el estrés psicosocial, que esta en relación con muchos de los puntos anteriores

“Se entiende por estrés aquella situación en la cual las demandas externas (sociales) o las demandas internas (psicológicas) superan nuestra capacidad de respuesta”

El estrés es como una cuerda de guitarra si la tensión es excesiva, comienza a sonar mal y termina rompiéndose.
El estrés lo considero especialmente relevante por dos motivos,
a) estar en presencia de elevados niveles de estrés aumentan la vulnerabilidad a lesionarse (déficits atencionales, cansancio, agotamiento)
b) El estrés puede deteriorar el control de variables de cuidados que se relacionan a la prevención. ( mala alimentación, falta de cuidados básicos de prevención)

Se entiende por demandas externas: la sociedad, el trabajo, la familia, los amigos, etc. Desde el ámbito deportivo podemos considerar demandas externas como el publico, la prensa, la familia, los dirigentes, el entrenador, el representante, los hinchas, cumplimientos de contratos, publicidades, cambio de los estilos de vida, etc.

Y las demandas internas tienen raíz en las necesidades internas, las aspiraciones, las exigencias de logro, la realización de deseos y ambiciones, en considerar que no se puede fallar, dentro de una sociedad altamente exigente de logros y éxitos deportivos. La combinación de ambas demandas internas y externas se las pueden considerar como una situación latente en el deportista.

Debemos tener en cuenta que no todos responden a las mismas exigencias de la misma manera, lo que para uno representa una situación estresante para otro es vivido con mayor naturalidad, con lo cual no podemos generalizar a la hora de hablar de porque se lesionan nuestros deportistas. Hay que considerar los recursos individuales de respuesta a situaciones potencialmente estresantes.

Estrés es exigencia, si bien el estrés es necesario para nuestra vida, el exceso es lo que nos torna más vulnerables. Lo real es que para el estrés los hechos pueden ser reales o ficticios, no importa lo que sucede sino lo que uno cree que sucede. Es la percepción que tenemos de la situación lo que puede resultar estresante.
Ahora bien, llevemos esto un poco al deporte y todo el contexto deportivo.

Hemos escuchado muchas veces, "con lo que gana….no puede sentirse mal", "presión es otra cosa", "los deportistas que problema pueden tener" , retomando lo definido anteriormente, no entra dentro de la definición de estrés el tema económico, sino de cómo el deportista vivencia una situación determinada, la edad del deportista, las exigencias y los recursos que posee para hacerle frente a las mismas.

Definamos que es presión para nosotros, el Lic. Marcelo Roffe en el libro “ Mi hijo el campeón” / Las presiones de los padres y el entorno(2003) ,la define:“ presión es exigirle al otro más de lo que el otro puede dar“. Las exigencias a rendimientos buenos continuos, a no poder fallar por los contratos firmados, a estar direccionados a los éxitos, a realizar publicidades, dar conferencias, dar explicaciones tanto de palabra como de acción en la cancha, son todas situaciones potencialmente estresantes para los deportistas. Algunos pueden tener mayores recursos para enfrentarlas y otros quizás no tanto, o sentirse sobrepasado en algun momento determinado.
Lo cierto es que la sumatoria de situaciones potencialmentes estresantes, de exigencia externa y autoexigencias, hacen que en algún momento el cuerpo hable, se exprese o simplemente ponga un limite a la excesiva carga física o emocional. Ahí puede aparecer una lesión como resultado, o la recidiva de la misma. La sobrecarga de los fixtures nacionales, internacionales, europeos y de seleccionados llevan a situación no sólo de exigencia física sino también emocional,dado que el deportista quiere estar en todas ellas,y cumplir al 110 % en todas. Además de todas las exigencias que traen implícitos estos calendarios.

Cuando el cuerpo se lesiona también la mente lo hace, muchas veces podemos recuperarnos físicamente pero aun mentalmente no estamos listos para la reaparición. Pero los tiempos en el deporte son tiranos y exige al deportista un regreso anticipado.

El deportista también muchas veces colabora con este regreso por los miedos que trae aparejada cualquier lesión:

• a una recuperación ineficaz
• a ser reemplazado por un suplente
• a no tener el mismo nivel que cuando se lesiono (“casualmente siempre las lesiones aparecen el en mejor momento del deportista “)
• miedo por los contratos firmados o a firmar
• A no ser convocados, y muchas situaciones más.

Los miedos aumentan a mayor presión y disminuyen a mayor confianza (Lic. M. Roffe) Parecería que con todo lo expuesto no hay salida. Pero la verdad es que ingenuamente considero que si existe desde la ciencia colaborar con los deportistas a disminuir los riesgos, o la vulnerabilidad personal a lesionarse. Esto puede lograrse trabajando con el deportistas varios aspectos desde un equipo interdisciplinario: motivación, confianza, estableciendo metas realistas, buena alimentación, cuidados preventivos, observando las modificaciones de la conducta, dando a las exigencias externas una justa medida, y elaborando las propias exigencias.
Eliminando aquellas situaciones potencialmente estresantes, modificando variables personales relevantes, controlando y evaluando aquellas situaciones estresantes para cada deportista.
Entrenando habilidades de afrontamiento, generando mayores recursos en el deportista. Una vez ocurrida la lesión poder acompañar al deportista en la rehabilitación , ayudando a que acepte la lesión y adhiera a la rehabilitación, colaborando con todo este proceso en forma activa.

En toda lesión hay un antes, un durante y un después de la misma, y en todas estas etapas el estrés está presente y a los cuales el deportista se debe enfrentar y poder superar para retornar a la actividad deportiva, recuperado tanto física como emocionalmente. El tema de las lesiones y las recidivas es un tema muy extenso que no lo agota un articulo, pero es importante tener presente que en toda lesión hay predisponentes físicos, emocionales y sociales. El cuerpo habla y debemos escucharlo a tiempo.